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Sede Canónica

EL BARRIO DE SAN PEDRO

Iglesia S PedroLa Iglesia Parroquial de San Pedro Apóstol, sede canónica de la Pontificia, Real y Venerable Cofradía del Santísimo Cristo de la Esperanza, María Stma. de los Dolores y del Santo Celo por la Salvación de las Almas, se encuentra situada en pleno corazón de la ciudad de Murcia, edificada sobre el solar de otro templo medieval que, a su vez, ocupó el espacio de una antigua mezquita, citada ésta en el Libro de Repartimientos de Alfonso X con motivo de la donación de tierras de la huerta de Murcia a su clérigo Don Bernat, concretamente, en el año 1272. Por tanto, si el barrio de Santa María – San Bartolomé puede considerarse el más antiguo de la ciudad, el barrio de San Pedro forma parte también de ese núcleo inicial de la Murcia más antigua.

Los trabajos arqueológicos desvelan que durante la Edad Media la calle principal que desde la dominación árabe atravesaba la urbe nacía en la actual plaza de San Pedro discurriendo hasta la  plaza de los Apóstoles; en esa vía se agrupaban las más importantes focos comerciales y sociales de Murcia: zocos, corralas, tiendas, baños públicos, y otros establecimientos procuraban servicios a los habitantes de la ciudad y a sus visitantes. Tanto la información que se desprende de sucesivas excavaciones arqueológicas como de los estudios de los capitulares medievales coinciden en esta descripción. Así, en las cercanías de la Iglesia de San Pedro se encontraron resto de una corrala de época andalusí, mientras que en la calle Frenería se descubrieron algunas pequeñas habitaciones que bien pudieron estar dedicadas a una función comercial. Estos elementos, junto con la presencia de numerosas viviendas excavadas, así como la existencia de un baño público (destruido en la década de los años 50 del siglo XX), hacía de San Pedro un próspero barrio medieval ordenado en torno a esa calle y a la mezquita reconvertida, más tarde, en templo cristiano.

La importancia social y comercial del Barrio de San Pedro queda de manifiesto, durante varias centurias, por las obras que se emprenden en él. En el siglo XII la parte más sólida de la muralla de la ciudad se levanta para resguardar este barrio en su vertiente orientada al río Segura. En 1280 se establece dentro de la jurisdicción de la parroquia la orden de Franciscanos cuyo convento estuvo junto a la entrada del actual Malecón hasta su destrucción en mayo de 1931. Con la Reconquista se pusieron las bases urbanísticas de algunos de los elementos que hasta hoy llaman la atención en las calles de esta barriada: se abrió el espacio de la plaza de las Flores destinada a lonja de carnes, y por orden del rey Enrique III se edificó en 1399 un alcázar que sirviera de control para el paso que unía la ciudad con la otra orilla del río, el alcázar, convertido posteriormente en Sede del Tribunal del Santo Oficio, fue destruido en 1820 para construir, decenios más tarde, el Hotel Victoria. Tras la Edad Media, y a pesar de que ya se habían abierto  nuevas calles (como Trapería y Platería) que restaban empuje a la antigua vía comercial, la importancia del barrio de San Pedro se mantuvo, y en él aparecieron importantes construcciones arquitectónicas, como el convento e iglesia de Verónicas (1529) y el Almudí, que sustituyó al antiguo granero concejil, y que a lo largo de su existencia fue, también, depósito de armas y de seda, y, finalmente, Audiencia hasta los años cincuenta del siglo XX.

Si realizamos un breve recorrido por los alrededores de la Iglesia de San Pedro, comprendemos la importante historia que alberga este céntrico barrio vertebrado durante más de setecientos años en torno a su templo Parroquial.

La iglesia limita al norte con la citada Plaza de las Flores, lugar emblemático de la ciudad de Murcia que, como ya hemos citado, fue abierto en la Edad Media destinado a “lonja de las carnicerías”. Desde hace más de cien años arraigó en la plaza la costumbre de vender flores, tradición que actualmente mantienen, durante todo el año, cuatro comercios, y la víspera del día de Todos los Santos, un sinfín de vendedores de la huerta.

Al sur, la iglesia de San Pedro, desemboca en la calle Jara Carrillo, dedicada al célebre poeta murciano de principios del siglo XX. Su anterior nombre era “calle de la Inquisición” pues daba servicio al palacio del Santo Oficio hasta 1820, en que desapareció al ser abolida dicha institución. En la actualidad subsiste un fragmento del palacio que es sede del Colegio de Arquitectos y fue, hasta mitad del siglo XX, sede del diario “El Liberal”.

El templo linda al este con la calle Arzobispo Simón López, anteriormente denominada de Bodegones en donde los mesones y tabernas remontan su actividad a más de quinientos años. El nombre de Bodegones deviene, precisamente, porque las casas de comidas a las que acudían los forasteros, huertanos y vecinos, con motivo de los mercados y fiestas se encontraban en esta calle, la cual cambió de nombre en 1911 para denominarse del Arzobispo Simón López, último inquisidor de la ciudad de Murcia.

Orientada al oeste encontramos la fachada principal de la Iglesia, abierta a la plaza de San Pedro. Esta plaza tiene una larga historia de tradiciones y costumbres, ya que en ella se agrupaban desde la Edad Media el rico Gremio de Zapateros cuyos patronos (San Crispín y San Crispiniano) ocupan un lugar preferencial en el retablo mayor de la Iglesia, y el Gremio de toquería y pasamanería – en sus cercanías se hallaba la calle de Lencería y en la propia plaza de San Pedro, hasta el siglo XX, estaban los principales comercios de tejedores de felpas y montereros – .

Dentro de la jurisdicción de la Parroquia también se emplazaron:

El “Hospital de Niños Huérfanos y Desamparados” que fue derribado hace unos años y del que hoy solo queda el recuerdo en el callejón que daba acceso al hospital, el cual conserva su antigua denominación de Calle de los Desamparados.

El “Hospital de Peregrinos”, en la plaza de San Julián. Dicho hospital, que fue absorbido por el de Santa María de Gracia, estuvo en el barrio de San Pedro hasta el siglo XVII.

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